Retorno al Origen VI: Los tres grados

Los tres grados de iniciación de la Wicca es uno de los principales elementos característicos, aunque no únicos, de este Arte. A primera vista una línea progresiva de avance dentro del culto, el sistema de grados encierra un mayor significado que la aparente división jerárquica.

Este sistema de tres grados es otro de los primeros elementos con los que los buscadores se encuentran en libros introductorios sobre Wicca. Paradójicamente, al menos en el Arte Gardneriano, es uno de los conceptos más complejos de comprender en su totalidad; no tanto en forma como en contenido y profundidad.

Intentar explicar este sistema en su totalidad a una persona que no ha transitado por su totalidad, es una tarea titánica; si no imposible. En este sentido, y sólo en este, no dista mucho de intentar explicar las diferentes etapas en la vida de un ser humano, las responsabilidad, expectativas y entresijos de cada una de ellas, a una persona que no las ha experimentado.

Pero podemos intentar acercarnos.

El «error» más frecuente es interpretar el sistema de grados de forma lineal y/o piramidal. Pongo error entre comillas por dos sencillas razones. En primer lugar, es una interpretación inmediata que nuestra mente occidental va a realizar por tantísimas razones e influencias en nuestra forma de organización como sociedad. En segundo lugar, porque existen determinados grupos que sí contemplan los grados de esta forma.

Lo primero, no tiene remedio. Lo segundo es una consecuencia de las diferencias en prácticas dentro de la misma tradición que ya hemos comentado en parte anteriores de esta serie; sin embargo, no es lo más frecuente.

El resultado, como ya comentábamos, es que el buscador tome los grados de iniciación del culto de las brujas como distintos cursos académicos de una carrera universitaria, o distinto puestos dentro de la jerarquía de una organización.

Como muchos sabrán, los brujos somos un poco alérgicos a la organización.

Pero, entonces ¿qué significado tiene esta división de grados?

Grados

Existen diversas teorías sobre el origen de la división de tres grados en la Wicca. La más popular es que este número específico es un préstamo de la francmasonería y su sistema de grados (Aprendiz, Compañero y Maestro) y, este, a su vez, tomado de cultos anteriores.

En otras formas del Arte en las islas británicas (como el Arte Magistral), es más común encontrar un sistema de dos grados; el primero siendo el de iniciado y el segundo (y final) el de Magister o Magistra.

También existen teorías sobre la posibilidad de que el sistema de tres grados no corresponda a la división original que recibió Gardner (probablemente dos, en lugar de tres).

De cualquiera modo, la práctica actual contempla tres grados de iniciación.

Existen ciertos puntos de vital importancia a la hora de comprender este sistema. Vamos a por ellos.

  1. El sistema no es linear: La gente tiende a interpretar el sistema de grados visualmente como una línea, que compone la totalidad del Arte Gardneriano, dividida en tres porciones, a través de las cuales el iniciado progresa hasta comprender la totalidad de la «Gardnerianidad». Nuestra mente puede llegar a compararlo con una carrera universitaria dividida en cursos. Si bien considero nefasto comparar el Arte con un sistema académico, de hacerlo, la primera iniciación sería comparable a la graduación. Una vez graduada, la persona puede ejercer. Lógicamente, esa persona tendrá que adquirir experiencia con el tiempo, pero el recién iniciado tiene a su disposición el conocimiento del culto. Un doctor podrá investigar temas específicos después de su graduación, tener más o menos experiencia, pero eso no le hace más o menos doctor. Lo mismo sucede con el iniciado
  2. El sistema no es piramidal: Lamentablemente, esta es una afirmación trampa, ya que, como hemos comentado más arriba, ciertos grupos contemplan los grados de esta forma. Sin embargo, a mi parecer, la forma de visualización gráfica de los grados más acertada es la de círculos concéntricos.
  3. Grado no equivale a rango: Existen pocos o ningún rango dentro de un coven. Y, por lo general, todos los miembros tienen voz y voto en los asuntos del coven; al menos en covens con una dinámica de grupo saludable. El Sumo y/o la Suma Sacerdotisa del coven lo son por la responsabilidad que resta sobre ellos.
  4. Grado no equivale a experiencia: Hay iniciados de primer grado que lo han sido durante décadas. Siguiendo con el ejemplo de más arriba, el hecho de que un estudiante de derecho haya decidido realizar un máster y un doctorado inmediatamente después de su carrera, no quiere implica que tenga más experiencia que uno que lleva ejerciendo décadas sin ninguno de ellos.
  5. La progresión de grados no es necesaria: Siguiendo lo anterior, no todo el mundo decide proseguir y tomar un segundo o tercer grado. Si una persona no desea formar su propio grupo, por ejemplo, no hay motivo alguno para que continúe adentrándose en los grados posteriores.
  6. El año y el día: En algún momento surgió la brillante idea de adoptar el «año y un día» como forma de medida de tiempo para la progresión entre grados. Nada más lejos de la verdad. En la mayoría de casos lleva en torno a una década.
  7. Los grados no son convalidables ni extrapolables: A menudo escuchamos decir que A o B es un Tercer Grado. Considerando la proliferación y extensión de este sistema tanto a nuevos senderos espirituales como, en algunos casos, al sendero individual, esta afirmación ha perdido todo su significado. El hecho de que una persona haya obtenido un «Tercer Grado» en otro sendero, ya sea una forma moderna de Wicca, en la propia masonería o siguiendo la lista de requisitos de cada grado ofrecida por Silver Raven Wolf, no guarda relación alguna con el sistema de grados de la Wicca Gardneriana.
  8. Los grados son irrelevantes fuera de contexto: Los grados de un iniciado son únicamente relevantes para ese coven específico. En algunos casos, también para la tradición, pero incluso entonces, tiende a considerarse de mal gusto preguntarlo. El hecho de que alguien mencione en su firma de correo que es un tercer grado en determinado sendero es completamente irrelevante. Los grados nos hablan del role y la progresión espiritual de esa persona dentro de ese grupo, nada más. No son ni indicadores del carácter de la persona, ni de su habilidad.

Con lo anterior ya hemos desmenuzado la concepción común de los grados como un sistema de avance y jerarquía, a través del cual los iniciados transitan, adquiriendo mayor conocimiento y autoridad, hasta convertirse en auténticos iniciados con magníficos poderes sobrehumanos y la necesidad de publicar sus credenciales al final de cada mensaje escrito. Nada más lejos de la verdad.

Como comentábamos en el último punto, la progresión del iniciado en un grado determinado es una decisión íntima entre el iniciado y el grupo; y su función dentro de él.

Cada grado encierra diferentes experiencias, pero también obligaciones y responsabilidades. Si bien estas dos últimas pueden variar de línea a línea, vamos a intentar describir estos tres grados grosso modo.

El primer grado

La iniciación de primer grado marca la aceptación del postulante dentro del coven y, por ende, la tradición. Generalmente, toma lugar después de un periodo de varios años de pre-entrenamiento, y en el que el candidato y el coven han tenido la oportunidad de conocerse mutuamente; y decidir si este es el paso a tomar.

Una vez iniciada dentro del grupo, la persona es generalmente considerada Sacerdote/isa y Brujo/a de la tradición (esto puede variar ligeramente dependiendo de la línea). Como tal, el iniciado es instruido en las prácticas y los ritos de la tradición.

La iniciación en sí sólo marca el comienzo del sendero, y es el camino transitado después el que determinará las habilidades del nuevo brujo. Como suelo decir, uno obtiene del arte en medida de lo que invierte.

Los/as Sacerdotes/isas y Brujos/as toman parte y participan en todos los ritos, y son engranajes indispensables dentro del funcionamiento del grupo. Los únicos ritos reservados son los ritos de iniciación de segundo y tercer grado; y únicamente para evitar spoilers.

Los iniciados de primer grado también tienden a colaborar en el entrenamiento de buscadores. Sin embargo, no tienen la capacidad de iniciar a nuevos buscadores en la tradición.

Muchas personas prefieren continuar y permanecer en este grado en lugar de asumir las responsabilidades del segundo y/o tercer grado. Esto sucede a menudo con personas que no buscan asumir la responsabilidad de tener su propio grupo, y prefieren dedicarse totalmente a la práctica y la devoción dentro de un grupo específico.

En caso contrario, y tras varios años de experiencia, la persona puede pasar a través del segundo grado de iniciación.

El segundo grado

Si el iniciado desea continuar y tiene la intención de formar un grupo en el futuro, el rito de iniciación de segundo grado es necesario.

Esta iniciación es a menudo denominada «initiation proper», o «iniciación propiamente dicha»; no porque la anterior no lo fuese, sino porque, de darse, marca el punto de madurez del Sacerdote/isa y Brujo/a dentro de la práctica del culto.

A estas alturas, es importante aclarar una diferencia que condicionará la interpretación tanto de este como del tercer grado:

En ciertas líneas el segundo grado marca también la capacidad de iniciar a otras personas y formar un nuevo grupo; el iniciado es considerado un Sumo/a Sacerdote/isa. En estos casos la iniciación de tercer grado tiende a ser una elección personal que no confiere ninguna capacidad adicional.

En otras, aplica lo anterior, sin embargo, los grupos creados por el Sumo Sacerdocio de segundo grado están supeditados al coven inicial de estos, hasta que asuman el tercer grado.

Finalmente, otras líneas, la capacidad de iniciar a nuevos miembros y formar un nuevo coven tan sólo tiene lugar después de pasar por el tercer grado de iniciación.

Aunque pueda resultar confuso, en la práctica, resulta mucho más sencillo: La capacidad de iniciar y formar un nuevo grupo requiere de, al menos, un segundo grado; en algunos casos, un tercero. En las líneas en las que es un segundo grado, el periodo ente grados tiende a ser mayor y, normalmente, pasa un considerable periodo de tiempo desde que la persona pasa por el segundo grado hasta que forma el grupo. De modo que, a efectos prácticos, la persona está igualmente preparada.

En cualquiera de los dos casos, el segundo grado marca el punto de madurez del iniciado. Los iniciados de segundo grado han demostrado su maestría en el Arte y son completamente capaces de dirigir un ritual.

Si no forman un grupo nuevo, asistirán al Sumo Sacerdote y a la Suma Sacerdotisa en los rituales, así como en la instrucción de nuevos iniciados.

Si el primer grado estaba enfocado en aprender y en explotar nuestro potencial, el segundo nos habla de nuestra capacidad de proyectar es maestría y guiar a otros a que hagan lo mismo.

El tercer grado

Dependiendo de lo que hemos comentado antes, la iniciación de tercer grado marcará la capacidad iniciar a nuevos miembros de la tradición y formar un nuevo grupo.

En el caso de las líneas en las que los iniciados obtienen la capacidad de iniciar a otros en la iniciación de segundo grado, este rito permanece como algo opcional que el Sumo Sacerdote y la Suma Sacerdotisa pueden practicar si así lo desean, pero que no les otorga mayor capacidad a la hora de transmitir la tradición.

En general, la iniciación de segundo grado implica maestría tanto en la práctica del Arte como en la habilidad de guiar a otros en este sendero y transmitir la tradición.

Si retrocedemos a nuestras afirmaciones iniciales, es posible que, llegados a este punto, comprendamos mejor lo adecuado de visualizar los grados como círculos concéntricos.

El iniciado de tercer grado no posee ningún conocimiento o recurso que el iniciado de primer grado no tuviese a su alcance. Son la profundidad y maestría, y la asunción de responsabilidades lo que marca la diferencia entre ambos.

Es importante aclarar que existe una diferencia entre formar parte del Sumo Sacerdocio, y ser Sumo/a Sacerdote/isa de un coven como líder de ese grupo. Es por ello, nuevamente, que grado no equivale a rango. El liderazgo de una coven no depende únicamente del grado de esa persona; de ser así, los covens con varios iniciados de tercer grado serían extremadamente complejos en sus dinámicas de grupo.

Los líderes de un coven lo son porque sobre ellos recaen todas las responsabilidades relacionadas con el bienestar de este, y de sus miembros.

Funciones

Además de los grados de iniciación, existen diversas funciones que no todos los grupos adoptan (o adoptan con mayor o menor formalidad), como la Doncella (Maiden, en inglés) que asiste a la Suma Sacerdotisa durante los ritos, y cuya contraparte masculina es el Magus.

También podemos encontrar otros como el Convocador (Summoner), que tiende a ser similar al de Magus; el Hombre de Negro (Man in Black), que tiene un rol externo al coven; o escriba, que atiende tareas administrativas.

El engranaje

Cada uno de estos grados tiene una función dentro del Arte Gardneriano. Cada grado tiene asociado su respectivo grado de iniciación y misterio a explorar, que es únicamente relevante a las responsabilidades y obligaciones que el iniciado asume.

Cada coven es un complejo engranaje que ha de funcionar de forma perfecta para asegurar la eficiencia del trabajo que es realizado y los poderes que son invocados.

Al comienzo de artículo comentábamos que, incluso dentro del iniciados del Arte, el grado de una persona tiende a ser irrelevante. De hecho, en discusiones públicas, los buscadores pueden apreciar como estos elementos no juegan papel alguno.

Por esto, resulta curioso que este tema sea causa de tanta malinterpretación y mal uso en otros contextos.  Cuando asimilamos lo expuesto más arriba, comprendemos que los grados de iniciación nada tienen que ver con la calidad o experiencia de un iniciado; que los grados, fuera de contexto, nos dicen poco o nada; y, por encima de todo, que la Brujería Gardneriana es un sendero de experiencia y exploración, en la que no hay una serie de lecciones dispuestas de forma linear para engullir hasta llegar a una meta final.

Como tantas otras cosas que hemos visto en esta serie, el mapa del sendero dentro del Arte es mucho menos fascinante y ostentoso de lo que parece; y está, principalmente, basado en aspectos prácticos.

 

 

imagen «Quinta da Regaleira» por Weekend Wayfarers bajo licencia CC BY 2.0 

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